Microrrelatos: “Alternos”

Un día desperté y la vi allí, sentada en el borde de la cama, del otro lado del espejo. Lucía triste, quería consolarla, pero no había nada que pudiera hacer.
Los meses pasaron y mi amor por ella se hizo demasiado grande. Fue entonces cuando recordé las historias de universos alternos que me contaba mi abuelo, y que los espejos eran una clase de portal hacia ellos. Apoyé mi mano sobre el espejo, pensé en ella, y mi mente recordó la frase que mi abuelo solía repetir al finalizar cada una de sus historias, “Nieto, uno haría lo que fuera por la mujer que ama”.

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Microrrelatos: “Eternidad”

Desperté a la hora acostumbrada, y Lou estaba como siempre esperándome en la puerta de mi habitación. Cepillé mis dientes, me di una ducha, desayuné algo y salí a mi cita diaria con el médico.
–¿Qué haces? –dijo el Dr. Max después de nuestra hora de sesión.
–Lo que debería haber hecho hace tiempo.
Saqué el cepillo de dientes que había afilado, y lo asesiné.
Lou tuvo el mismo destino. Luego me vestí con su ropa de guardia de seguridad y salí por la puerta principal.
Con cada paso que daba podía ver cómo se alejaban esas grandes letras, “Instituto Psiquiátrico Eien”.
–¡Ahh, la libertad!
Desperté.

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“Haciendo qué” II

¡Laaaaaa, hace cuánto que no escribía algo en el blog! Pufff, siglos, jajaja. Motivos: hace semanas que tengo pensado escribir algo, pero por una cosa o la otra, no termino escribiendo nada. No es que esté demasiado ocupado, no, pero se me pasa el día volando. Pero bueno, ahora por fin estoy de vuelta y estaré escribiendo más seguido.

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“Haciendo qué”

Comencé a escribir esto a las 15 hs en el trabajo… lo terminé a las 22 hs en casa, jaja.
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¡Buenas de nuevo! ¿Cómo andan del otro lado? ¿Bien? Me alegro, yo, aburrido, o como diríamos por acá en Argentina, embolado…

Bueno, pero tampoco quiero “embolarlos” a todos, esto es lo que pasa cuando hay que “trabajar” hasta tarde -trabajar entre comillas, porque como no llegan las cosas que hay que reparar, yo estoy sin hacer nada, bueno, sí, cualquier otra cosa en la oficina- y uno está acostumbrado a trabajar menos horas, o mejor dicho, embolarse menos horas. Igual es cuestión de un par de días más -sí, también el fin de semana…- y después de regreso a la rutina… “embolarse” solamente en la oficina, jajaja.

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